Prevención de riesgos de TME: ¿cuál es el papel del empleador?

Comprenda los retos de la prevención de riesgos de TME en la empresa y las acciones que debe implementar para cumplir con sus obligaciones.

Clara Godin
Juriste en droit de l'environnement & santé-sécurité au travail
Publication : 
08.12.2022

Nota importante: Este artículo se refiere a la legislación francesa. Es posible que los requisitos descritos no sean aplicables en otros países.

Los trastornos musculoesqueléticos (TME) son las enfermedades profesionales más frecuentes en Francia y en los países desarrollados. Para prevenirlos, el empleador debe evaluar los riesgos e implementar las acciones adecuadas.

TME: ¿qué retos suponen para la empresa?

Los TME se producen cuando el cuerpo se somete a una acción que supera las capacidades físicas de una persona. Cuando la recuperación física no es suficiente y aparece la fatiga, hablamos de un desequilibrio musculoesquelético. Esta condición puede derivar en un TME.

Los TME pueden afectar a los miembros superiores e inferiores del cuerpo, así como a sus articulaciones, pero lo más frecuente es que se vean afectados los miembros superiores (las manos, las muñecas y los dedos en el 38% de los casos). Entre los TME más frecuentes, podemos citar:

  • la tendinitis (muñeca, codo, hombro, rodilla, etc.);
  • el síndrome del túnel carpiano (muñeca);
  • el síndrome del manguito rotador (hombro);
  • la lumbalgia (dolor en la parte baja de la espalda).

Hoy en día está demostrado que existe un vínculo entre la actividad profesional y la aparición o el agravamiento de los TME. Por ello, muchos TME figuran en el cuadro de enfermedades profesionales del Código de la Seguridad Social. Según las cifras de la Seguridad Social francesa (Assurance Maladie), en 2015, los TME representaron más del 87% de las enfermedades profesionales que dieron lugar a una baja laboral o a una compensación económica por secuelas.

Los trastornos musculoesqueléticos (TME) plantean retos importantes para la empresa. Por un lado, se trata del bienestar de los empleados en su actividad profesional pero también en su vida privada y cotidiana. En efecto, los TME son enfermedades que se prolongan en el tiempo. Por otro lado, los TME pueden provocar una desorganización en la empresa debido al absentismo relacionado con las bajas laborales o incluso a la rotación de personal lo que impacta directamente en la productividad de la empresa.

Cabe señalar que casi todos los sectores de actividad están expuestos al riesgo de TME en la empresa, desde el sector industrial hasta las actividades de oficina.

¿Cómo evaluar los riesgos de TME en la empresa?

La ley obliga al empleador a preservar la salud física y mental de sus empleados.

A falta de una sección específicamente dedicada a los TME en el Código de Trabajo, conviene remitirse a los principios generales de prevención de riesgos (artículo L.4121-2) :

  • evitar los riesgos o evaluar los riesgos que no puedan evitarse;
  • comprender y combatir los riesgos desde su origen, teniendo en cuenta la evolución de las técnicas y la tecnología;
  • priorizar las medidas de prevención colectivas frente a las medidas de prevención individuales;
  • adaptar el trabajo a los empleados y proporcionarles instrucciones claras;
  • prevenir los riesgos considerando la organización del trabajo, las condiciones laborales y los aspectos sociales, técnicos y relacionales.

Identificar los puestos con riesgo de TME

En primer lugar, el empleador debe realizar un diagnóstico general de la salud en su empresa para comprender mejor los riesgos asociados a su actividad. El objetivo de esta acción será poder identificar con precisión los puestos de riesgo TME y priorizar las medidas a tomar.

Esta etapa puede llevarse a cabo mediante:

  • entrevistas individuales con los empleados;
  • la consulta de los datos de la empresa sobre la salud de los trabajadores;
  • la consulta del comité social y económico (CSE) ;
  • la consulta de información relacionada con la rotación de personal, el absentismo, las características sociales y físicas de los empleados según su puesto, etc. ;
  • la consulta con el servicio de medicina del trabajo.

El objetivo es recopilar la mayor cantidad de información posible sobre la salud de los empleados. Todos los actores a disposición del empleador pueden ser convocados durante el proceso de evaluación de riesgos, ya sean los representantes de los trabajadores, los distintos departamentos de la empresa, el médico del trabajo o incluso agentes externos como la caja de seguro de jubilación y salud en el trabajo (CARSAT).

El empleador también puede apoyarse en el documento único de evaluación de riesgos profesionales (DUERP) que enumera todos los riesgos profesionales a los que están expuestos los trabajadores. El DUERP es una herramienta esencial para la evaluación de riesgos en la empresa y es obligatorio en todas las empresas a partir de un empleado. Debe actualizarse una vez al año en las empresas de al menos 11 empleados (artículo L4121-3-1 & R. 4121-2 C. trav.).

Analizar los puestos y situaciones de trabajo con riesgo de TME

La segunda etapa consiste en analizar en detalle las situaciones y los puestos de trabajo en función de los factores de riesgo susceptibles de provocar un TME. Este análisis requiere una observación de los empleados durante la ejecución de su trabajo para describir con precisión todos los factores de riesgo a los que están expuestos durante su jornada laboral y en qué medida.

Factores biomecánicos

El análisis de los factores biomecánicos se centrará principalmente en la observación de los gestos y la postura. Todo movimiento o postura que implique el cuello, las rodillas, los hombros, las muñecas, la espalda u otras partes del cuerpo debe ser anotado y descrito. Si los movimientos o posturas son repetitivos, prolongados o excesivos, será necesario evaluar el riesgo que representan para los empleados.

Factores ambientales:

Los factores ambientales se refieren al entorno del puesto de trabajo. Cualquier elemento que obligue al empleado a realizar esfuerzos adicionales para compensar una falta de maniobrabilidad, practicidad o comodidad debe ser anotado.

Ejemplos: temperatura, ruido, iluminación, exposición a vibraciones, etc.

Factores organizativos

La organización del trabajo es un elemento esencial para la salud de los empleados, ya que determina si estos disponen o no del tiempo de recuperación necesario. Un trabajo realizado de forma prolongada puede constituir un puesto con riesgo de trastornos musculoesqueléticos (TME). Por tanto, es necesario analizar los riesgos que puede presentar el tiempo de asignación de un empleado a una tarea.

Ejemplos: ritmo de trabajo, tiempo de recuperación insuficiente, horarios rotativos, etc.

Factores psicosociales:

Los factores psicosociales están directamente relacionados con los factores organizativos y la satisfacción de los empleados en su trabajo. Por lo tanto, también será necesario estudiar la responsabilidad y la presión psicológica que el puesto ejerce sobre el empleado.

Ejemplos: monotonía de las tareas realizadas, presión laboral, inseguridad laboral, etc.

Factores individuales:

Por último, los factores individuales también deben tenerse en cuenta, en relación con todos los factores anteriores.

Ejemplos: género, edad, condición física, enfermedades crónicas, experiencia en el puesto, antecedentes médicos, etc.

Para completar el análisis de riesgos, conviene medir las dimensiones del puesto de trabajo y el entorno físico para asegurarse de que la organización espacial no favorezca ninguno de los factores de riesgo mencionados.

Es bueno saberlo: existen empresas que ofrecen este tipo de análisis a través de estudios ergonómicos del puesto de trabajo. El coste de estos estudios puede ser cubierto por ciertos organismos como la CARSAT o la Mutualité Sociale Agricole (MSA) para el sector agrícola.

Por último, gracias a los datos recopilados, el empleador también debe determinar si hay empleados afectados por el sistema de penosidad laboral debido a su exposición a ciertos factores de riesgo profesional (posturas forzadas, vibraciones, etc.).

¿Qué medidas implementar en la empresa para evitar o prevenir los riesgos de trastornos musculoesqueléticos (TME)?

Una vez realizado el análisis de riesgos, se tratará de implementar medidas destinadas a controlar dichos riesgos mejorando las condiciones laborales y las exigencias de los empleados, procurando al mismo tiempo priorizar las acciones en función de los puestos con mayor riesgo.

Las acciones emprendidas tendrán como objetivo responder al análisis de riesgos reduciendo las exigencias físicas de los empleados observadas en el mismo. Estas acciones pueden dividirse en tres categorías: técnicas, organizativas y médicas.

Las acciones técnicas

Las medidas técnicas tienen como objetivo principal abordar los factores de riesgo biomecánicos y ambientales mediante:

  • la implementación de equipos que permitan mejorar los movimientos, la postura, la intensidad de los esfuerzos o la carga articular. Ejemplos: equipos de protección individual, maquinaria con menos vibraciones, rodilleras, plataformas con ruedas y cualquier equipo que facilite el trabajo en cuestión, etc.
  • la adecuación de los puestos de trabajo con el fin de optimizar la ejecución de las tareas. Ejemplos: mejora de la iluminación, puestos de trabajo con dimensiones adecuadas para realizar las tareas o manipular maquinaria, calefacción o aire acondicionado, etc.

Las medidas organizativas

Las medidas organizativas pueden ser fáciles y rápidas de implementar y reducir eficazmente varios factores de riesgo a la vez. También permiten mejorar la percepción del trabajo por parte de los empleados.

Pueden consistir en:

  • ajustar el ritmo y la duración del trabajo para limitar la exposición prolongada a los factores de riesgo;
  • organizar el espacio de trabajo de forma distinta mediante la creación de accesos que limiten los desplazamientos;
  • establecer una circulación para evitar riesgos de colisiones;
  • organizar pausas;
  • implementar la rotación de tareas para evitar la repetición de movimientos o las posturas forzadas.

Acciones médicas

El médico del trabajo debe participar en el seguimiento médico de los empleados afectados con el fin de detectar lo antes posible los primeros síntomas de TME. Si es necesario, se pueden proponer acciones de adaptación del puesto de trabajo.

Formaciones

La información y la formación también forman parte de los elementos esenciales a disposición del empleador para evitar o prevenir los riesgos de TME. Recordemos que estas acciones también son obligatorias según el artículo L4121-1 del Código del Trabajo.

Esto puede adoptar varias formas

  • la formación de los empleados sobre los riesgos profesionales a cargo de un formador externo o interno;
  • la formación de los nuevos empleados por parte de los trabajadores experimentados;
  • la información mediante carteles en la empresa sobre la prevención del riesgo de TME;
  • el recordatorio de las “buenas prácticas” cerca de los distintos puestos de trabajo (ejemplo: importancia de los calentamientos antes de empezar la jornada).

Normativas específicas

Además, existe una normativa específica orientada a la prevención de los TME para las siguientes actividades: manipulación de cargas, trabajo con pantallas y exposición a vibraciones.

La normativa sobre la manipulación de cargas

Cuando no sea posible evitar la manipulación manual de cargas, se aplica una normativa muy precisa para controlar los riesgos de TME, que serán principalmente dorsolumbares.

Por lo tanto, el empleador debe poner a disposición ayudas mecánicas o accesorios de agarre para que la tarea de los empleados sea más segura y menos penosa.

Ejemplos: carretillas elevadoras, carretillas de mano, pinzas de agarre, etc.

Asimismo, el empleador debe tener en cuenta las características individuales de los empleados en función de la carga que se va a manipular y del esfuerzo físico requerido. Las cargas superiores a 55 kilogramos no pueden transportarse de forma habitual salvo que el empleado haya sido declarado apto por el médico del trabajo. En ese caso, no pueden superar los 105 kilogramos. Asimismo, está prohibido que las mujeres carguen pesos superiores a 25 kilogramos o que transporten cargas superiores a 40 kilogramos mediante una carretilla, incluyendo el peso de la misma.

Por último, el empleador también debe ofrecer formación a los empleados cuya actividad implique la manipulación manual de cargas. Esta debe servir para informar al empleado sobre los movimientos y posturas que debe adoptar al realizar la manipulación manual.

La normativa relativa al trabajo con pantallas

Esta normativa se aplica a toda actividad que utilice pantallas de forma habitual y prolongada.

El empleador debe asegurarse de proporcionar equipamiento adecuado y funcional de modo que el empleado pueda adaptar sus movimientos y su postura.

Ejemplos: silla de oficina ajustable, pantalla de calidad, teclado funcional e inclinable.

También debe proporcionar un entorno físico de trabajo adecuado en las instalaciones de la empresa (condiciones térmicas, iluminación, nivel sonoro). Por último, los empleados deben poder disfrutar de pausas o cambios de actividad (artículos R4542-1 a R4542-19 del Código de Trabajo).

La normativa relativa a los trabajos con exposición a vibraciones mecánicas

Las vibraciones mecánicas son un factor de riesgo de trastornos musculoesqueléticos (TME) y un factor de penosidad laboral. Cuando la exposición a las vibraciones mecánicas no puede evitarse y supera los valores permitidos (artículos R. 4443-1 y R4443-2 del Código de Trabajo), el empleador debe reducir el riesgo mediante:

  • la limitación de la duración y la intensidad de la exposición;
  • la elección de equipos de trabajo y auxiliares adecuados (ejemplos: asiento con amortiguación, empuñadura antivibratoria, etc.);
  • la información y formación de los trabajadores (artículos R4441-1 a R4447-1 del Código de Trabajo).