Documento Único (DUERP): al servicio de la prevención de riesgos

El Documento único, obligatorio desde 2001, permite identificar los riesgos profesionales. Su implementación colaborativa y rigurosa es esencial para la prevención, la seguridad y el cumplimiento normativo.

Marie Faucon
Consultante HSE
Publication : 
02.05.2015

Nota importante: Este artículo se refiere a la legislación francesa. Es posible que los requisitos descritos no sean aplicables en otros países.

Obligatoria desde 2001, la elaboración del Documento único de evaluación de riesgos profesionales (DUERP) sigue percibiéndose hoy en día como un proceso complejo y restrictivo en algunas empresas. Más allá de la necesidad de cumplir con un requisito reglamentario, la elaboración del Documento único constituye una oportunidad única para que cada empresa identifique sus riesgos prioritarios y defina una estrategia de prevención pertinente y duradera.

Documento único: ¿cuáles son los beneficios esperados?

Los beneficios esperados son realmente importantes, ya sea en cuanto a:

  • La reducción de accidentes e incidentes,
  • La reducción de costes,
  • Una mejor salud de los colaboradores,
  • El control de los riesgos financieros,
  • Una reducción de la responsabilidad del directivo,
  • Una gestión facilitada de las auditorías

Revisión de buenas prácticas - recomendaciones metodológicas

Le proponemos una revisión de buenas prácticas y recomendaciones metodológicas para que el Documento único sea realmente útil para las empresas.

1/ Recopilar y aprovechar los datos ya disponibles

Antes de proceder a la evaluación de riesgos laborales propiamente dicha, es fundamental identificar y recopilar los datos técnicos ya disponibles en la empresa que permitan identificar y caracterizar los distintos tipos de riesgos presentes: niveles de exposición de los empleados, medios de protección implementados, descripciones de puestos, escenarios de accidentes, etc.

Estos datos de entrada pueden encontrarse, por ejemplo, en informes de mediciones (ej.: niveles sonoros, concentraciones de agentes químicos peligrosos en el puesto de trabajo...), manuales de uso de maquinaria y equipos de trabajo, el historial de incidentes o accidentes, actas de inspección del comité de seguridad y salud, o las fichas de datos de seguridad (FDS) de los productos químicos.

Se recomienda reunir y registrar todos los datos y valores pertinentes en el Documento Único, de modo que puedan consultarse fácilmente durante la fase de análisis de riesgos.

2/ Implicar a los colaboradores más allá del departamento de HSE

La elaboración del Documento Único debe ser un proceso colaborativo que implique necesariamente al departamento de HSE, pero también a representantes de todos los sectores de la empresa. Este enfoque permite:

  • por un lado, beneficiarse de diversas opiniones y perspectivas cruzadas para realizar el inventario de peligros y la evaluación de riesgos
  • por otro lado, fomentar la implicación de los colaboradores y su apropiación del proceso.

De este modo, el Documento Único se convierte en el reflejo de una verdadera reflexión colectiva llevada a cabo dentro de la empresa.

3/ Realizar una división pertinente de las unidades de trabajo

La evaluación de riesgos laborales formalizada en el Documento Único debe realizarse en cada «unidad de trabajo» de la empresa.

Una unidad de trabajo puede definirse como un grupo de empleados expuestos a riesgos similares. Este concepto puede corresponder a un puesto de trabajo o abarcar varias situaciones laborales que presenten las mismas características. Por tanto, la división en unidades de trabajo no tiene por qué ser exclusivamente geográfica, ya que algunas unidades pueden cubrir perfectamente lugares distintos (ej.: manipulación). Para evaluar los riesgos químicos o psicosociales, en particular, también es habitual agrupar a los empleados por «grupos homogéneos de exposición» (GHE) que constituyen unidades de trabajo.

En cualquier caso, la empresa debe prestar especial atención a la «granularidad» de su división en unidades de trabajo. Esto puede influir realmente en los resultados de la evaluación de riesgos y en la carga de trabajo a realizar. No obstante, el agrupamiento de situaciones de exposición comparables solo puede plantearse tras un inventario exhaustivo de todas las situaciones laborales y sus riesgos asociados.

4/ Velar por la exhaustividad de los riesgos considerados

La empresa no debe olvidar incluir en su Documento Único ciertos riesgos menos evidentes, como:

  • los riesgos relacionados con las condiciones térmicas (calor intenso, frío)
  • riesgos con efectos diferidos (p. ej., exposición a productos químicos, trabajo nocturno o en turnos rotativos)
  • riesgos emergentes (p. ej., radiaciones ópticas, campos electromagnéticos, nanopartículas...)
  • riesgos psicosociales, como el estrés y las situaciones de acoso.

Dichas omisiones siguen siendo frecuentes en los Documentos únicos de las empresas.

Asimismo, la evaluación debe realizarse teniendo en cuenta los riesgos que pueden surgir durante todas las etapas de funcionamiento de una actividad:

  • fases de puesta en marcha y parada
  • fases de ajuste o mantenimiento
  • funcionamiento habitual
  • disfunciones
  • situaciones de emergencia

En resumen, el soporte utilizado para formalizar el Documento único debe permitir distinguir e identificar fácilmente los riesgos en modo de funcionamiento normal, degradado o accidental. Por último, según la complejidad de las actividades de la empresa, contar con una mirada experta externa puede resultar útil para garantizar la exhaustividad del inventario de peligros y riesgos.

5/ Definir un método de valoración objetivo, coherente y transferible

Una vez inventariados e identificados los riesgos, el ejercicio del Documento único consiste en puntuarlos según criterios propios de la empresa (gravedad, frecuencia de exposición, ocurrencia, control...), con el fin de jerarquizarlos.

La valoración de los riesgos no debe depender de la sensibilidad ni de la apreciación subjetiva de la persona encargada de la evaluación. Debe basarse en elementos factuales. Por ello, las escalas y criterios de valoración deben ser precisos y estar documentados, de modo que sean comprensibles y aplicables de manera homogénea por varias personas. Esto también permite garantizar la coherencia y la reproducibilidad de los análisis realizados en las distintas unidades de trabajo. Por tanto, deben evitarse las escalas de valoración imprecisas («poco / mucho», «grave / poco grave», «a menudo / a veces»).

Lógicamente, los criterios de valoración también deben adaptarse según el tipo de riesgo. En términos concretos, un riesgo inmediato de caída o corte no puede valorarse de la misma forma que un riesgo diferido vinculado a una exposición recurrente a productos químicos.

Por último, es deseable que el método de valoración conduzca a una dispersión suficiente de las puntuaciones. El motivo: hacer que la jerarquía de los riesgos aparezca con claridad y permitir deducir fácilmente las prioridades de acción.

Dados los riesgos que implica, las empresas pueden optar por recibir asesoramiento en la definición de su método de valoración. Este método puede implementarse posteriormente en un software, con el fin de facilitar su aplicación y prevenir errores e incoherencias en la puntuación.

6/ Realizar actualizaciones periódicas del Documento único

Dado que las empresas están en constante evolución, la evaluación de los riesgos laborales forma parte de un proceso dinámico y, por tanto, evolutivo. Así, el Código del Trabajo prevé la actualización del Documento Único en los siguientes casos:

  • Al menos una vez al año => Esta evaluación periódica debe permitir, en particular, validar la eficacia de las acciones de prevención llevadas a cabo mediante la evolución de las valoraciones de un año a otro.
  • Durante cualquier transformación importante de un puesto de trabajo derivada de la modificación de los equipos, de un cambio de producto o de la organización del trabajo.
  • Cuando se recopile información adicional sobre la evaluación de un riesgo en una unidad de trabajo => Esta información adicional puede ser de carácter científico o técnico (ej.: nuevo riesgo identificado, nueva clasificación de peligro de un producto químico...), reglamentario o derivada de la experiencia tras un accidente.

Aspirar a un valor añadido máximo, en todo momento

Más allá del carácter obligatorio de la revisión de la evaluación de riesgos, cabe señalar que el valor añadido de una buena evaluación de riesgos solo puede ser sostenible si se mantiene actualizada regularmente. Su planta industrial evoluciona constantemente. Incluso si nada cambia, la perspectiva que usted tiene sobre la seguridad cambia, aunque solo sea por razones de mejora continua. Sin embargo, sin una solución adecuada, esta actualización regular se vuelve muy "pesada" con el paso del tiempo, especialmente para las empresas que no cuentan con un responsable de HSE en cada centro. Sin una herramienta, su empresa se privaría del valor añadido que una verdadera gestión de la evaluación de riesgos puede aportar: beneficios económicos directos, reducción de accidentes, mejor salud de los colaboradores, reducción del riesgo para los directivos en caso de accidente, mejor clima laboral, gestión de auditorías facilitada... un creador de valor para la empresa.

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